Carnaval toda la vida


El viernes me voy a Mar del Plata. Aprovecho uno de los regalos de la época más feliz de la historia argentina desde el Mundial de Suiza del ’54 o desde el  5715 del calendario hebreo y me subo al fin de semana largo más reluciente de los –muchos más- que tenemos hoy. Si bien no es un feriado nuevo, ya que antes del gobierno del humano-contra-natura de Videla la sociedad contaba con ellos entre sus futuros deshilachados derechos, tuvimos que esperar la friolera de 35 años para recuperarlos. Quién sino Cristina podría haber sido el ángel restaurador de estos feriados paganos y largamente populares. Debo admitir, nobleza obliga, que no soy afecto a las cuestiones carnavalescas, quizás porque recordar los corsos de mi infancia bajo la dictadura me resulta triste –sorprende todavía hoy que, aunque se había perdido el feriado, permaneció el festejo callejero-. De todos modos, celebro esta celebración y, desde ya, los días no laborables.

Como todo lo que hace este gobierno, los feriados-K tienen sus orgullosos detractores en las oficinas porteñas. Sobre todo en la que me toca en suerte ocupar. Sin embargo, esta vez me topé con una sorpresa. Pensé que acompañarían el discurso tilingo que reza barbaridades tales como  “este país no necesita feriados, este país necesita trabajar” (Señor: ¡¡¡¡el PBI no se va a desplomar por un fin de semana largo, además, se fomenta el turismo!!!! ¡¡¡¡Lea los diarios, coño!!!!), o “a este país de vagos lo único que le faltaba era más feriados” (Señora: ¡¡¡¡Vaga es usted, que se pone los ruleros a las dos de la tarde del miércoles, yo me rompo el orto todos los días preparando reportes hasta cualquier hora y contra reloj, y la puta madre que la parió hace dos siglos!!!!). Esta vez no lo acompañaron. Esta vez, calladitos y a hacer las valijas.

Primero golpearon la puerta del 24 de marzo, pero como no les dieron bola y el feriado se mantuvo,  ellos se fueron a la quinta y putearon a Cristina igual. Después, le tocó el turno a la Vuelta de Obligado. Pero como ellos no saben mucho de historia, el feriado se mantuvo y ellos se fueron a Pinamar, llamándola “yegua”. Ahora le tocó al Carnaval.  No tienen ni la más puta idea de cómo apretar el pomo… y ya es tarde. Se van a Punta para extender las “vacas” con los chicos unos días más… Y les tocó. Por primera vez en mucho tiempo. A regañadientes tuvieron que decirlo: ante mi mirada lacerante y jactanciosa, sólo pudieron anteponer un vencido y desairado “Qué grande Cristina, jeje”. Qué boludos, serían tanto más felices si lo disfrutaran sin culpa…

Pocho prohibió el lanzaperfume…pero Cristina nos devolvió el carnaval.

Si lo jugábamos, lo ganábamos de punta a punta.

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5 comentarios en “Carnaval toda la vida

  1. Ya era mucho ir en contra de los feriados, nadie se resiste, van quedando pocos huecos donde esconderse, y los que quedan se ven desde una cuadra.
    Cuando se te nota el truco . . . se pierde la magia.Carnavaaal.

  2. Yo escuché en la calle a gente hablar de vagos y de que el País necesita trabajar más. Cuánta redundancia y chatez hay en esas palabras. Yo este finde largo no puedo hacer nada, porque me tengo que quedar laburando. Y porque no tengo una casa en Punta. Pero brindo por los que puedan irse. ¡¡¡A disfrutar sin culpa!!!

    Oficinista, usted está cada vez más sólido.

    Aprovecho también para brindar por GRUPO CHORIPÁN!!!

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