Sarlo y el saber impotente


 
Los diez mandamientos del saber impotente
o
cómo ser parte de la gran simulación
o
las variables de la masturbación académica
 
Tú, intelectual:
1. Explicarás “lo que pasa” sin que de ello derive en lo absoluto una responsabilidad ética al respecto de su transformación.
2. Deberás nombrar en toda conversación, académica o no, a determinados autores y sabrás cuándo dejar de citarlos y empezar a citar a los que corresponde.
3. Producirás un paper para sostener tu carrera académica antes de que se venza el plazo y lo harás correctamente aunque no tengas absolutamente nada para decir.
4. Nunca dirás o escribirás algo que pudiera eventualmente irritar, enemistar o poner susceptible a las figuras de la intelectualidad del campo al que perteneces.
5. Jamás expondrás una idea sin estar seguro de que ya la sostuvo alguien legitimado en el tratamiento académico del tema en cuestión.
6. Te reirás de los “pseudo” intelectuales que hacen divulgación, pues ellos simplifican y reducen el conocimiento a la inaudita dimensión en que lo comprenda y sienta que se lo apropia la gente común. No los citarás jamás, te burlarás de ellos, los excluirás de cuanto espacio de diálogo sea posible. Para esto no es relevante que no hayas leído, escuchado o visto sus producciones.
7. Producirás ciencia para los científicos, literatura para los literatos, comunicación para los comunicólogos, educación para los pedagogos, sociología para los sociólogos, ciencias políticas para los politólogos, historia para los historiadores, filosofía para los filósofos (pudiendo afirmar que “todo hombre es filósofo” si sabes a quién citar y conoces los mecanismos necesarios como para que se entienda claramente que esto es una falacia y nadie se lo tome muy en serio) y así sucesivamente.
8.  Te reunirás con tus colegas y hablarás con ellos en el idioma que corresponde al campo que los reúne, si alguien no entiende lo que dicen es porque no pertenece al campo. Comprenderás que no basta con ser intelectual, debes parecer intelectual y solo si sabes cómo parecerlo lo serás realmente.
9. Trabajarás para diseccionar el dolor humano, hablarás de él, lo podrás explicar y analizar en todas sus dimensiones, para no sentirlo.
10. Además de ejercer tu desempeño profesional, también te dedicarás a la docencia para seguir formando generaciones de intelectuales que comprendan estos mandamientos entendiendo que su mayor potencia consiste en no enunciarlos explícitamente sino en sugerirlos subliminalmente desde el inconsciente colectivo de la academia como condición de pertenencia, permanencia y sobre todo de supervivencia.
 
María Fernanda Ruiz-Grupo Choripán
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4 comentarios en “Sarlo y el saber impotente

  1. Buena nota, super adecuada al momento que vivimos, en el que una intelectual como Sarlo es la “voz” de la oposición. Yo creo que el trabajo de los intelectuales tiene valor cuando está arraigado con lo social, con lo real, cuando es pajamentalconpalabrasdifícilesalpedo, la verdad es que es inútil. Es un buen momento, entonces, para que los intelectuales se saquen la careta y tomen partido.
    ¿Quieren ser como Sarlo o como Viñas (por decir un tipo que me parece que la tenía clara en este sentido?

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